viernes, 7 de mayo de 2010
viernes, 12 de marzo de 2010
Pueblo límite
Parada sobre el filo del límite que __________ (elegir). Conjugar el verbo en el tiempo adecuado al aquí y ahora. Tentada por vez primera, coqueteo con la idea. A veces, con un pie dentro del continente y el otro fuera, pendiendo en el vacío. Balanceándome sin saber si voy a caerme o lanzarme, cuestionando el paradigma reinante que postula que el mundo es plano y está sostenido por cuatro tortugas gigantes. Es el camino sin retorno: no puedo sujetarme con los dedos del borde y soltar de a poco, repensar la idea mientras barajo opciones y transcurre el tiempo que podría modificar las reglas del juego. ¿Lanzarse de espaldas para observar lo que se abandona o boca abajo, expectante por lo que vendrá? El vértigo es saber que después de la inspiración me espera el piso, que voy a estrellarme.
No necesito nombrarte. O saber si sos. Sólo sentirte. Este es ese por qué cuya respuesta no me importa.
Mi sangre late espesa, pujante. Llevo mi mano a mi pelo para acomodarlo detrás de mi oreja, a la altura de mi sien, para ganar tiempo, ¿quizás esconderme? Pestañeo leve y lento para abrir, de una vez por todas, los ojos. Elevar los párpados ante lo nuevo. Cimbronazo a mi estructura por juntar tanto latir en mi punto sensible y rector; se prende la mecha de las sensaciones. Paradójicamente tirito ante estas moléculas que se aceleran aumentando la temperatura interna. Chocan confines antes anónimos y gobierna ese silencio que hace una estrella al estallar en el medio de la galaxia. Finalmente, se consume mi pabilo de manera estrepitosa, lanzando ínfimas chispas al aire, desbaratando la parafina que se condensaba alrededor de él. Estoy despabilada. Como recién amanecida después de 12 horas de sueño profundo que se ve interrumpido de repente sin despertador mediante. Irrumpe la incertidumbre de quien se sabe sin eje, dando la espalda a la estructura y abriendo las puertas a todopuedeserpuesloquedebaser,será.
El vértigo es saber que después de la inspiración me espera el piso, que voy a estrellarme. Parada sobre el filo del límite que elegía (elegir).
domingo, 23 de agosto de 2009
Se busca
domingo, 21 de junio de 2009
Tu desamparo me desarma, me confunde, me hace equivocarme. ¿Te confundo? Es que yo quiero darte un lugar en el mundo conmigo; quiero compartirme. ¿Cómo se hace?
Es que quiero ser mil yo para mimar a mil vos...!!
jueves, 3 de abril de 2008
¿De qué te reís...?
martes, 1 de abril de 2008
Y cuando no puedo dormir
Lo sabés...
Porque vos sabés que son cualquiera... pero ni da para andar avivando giles.
martes, 19 de febrero de 2008
Frase del día
Lo odio.
He dicho.
domingo, 31 de diciembre de 2006
A eso me refería cuando le decía que, en el fondo, yo no lo conocía.
jueves, 7 de diciembre de 2006
Definición del ñaca ñaca
Ñaca ñaca: lanettismo.
Dícese de la onomatopeya de lo que sería, picture this:
"una cara pensativa, ojos que miran hacia arriba y se bambolean de izquierda a derecha… la mano que rasca el mentón, pensativa, y la boca, fruncida en un semi rictus, se mueve, también, de izquierda a derecha… y de repente… epifanía!... Idea tremebunda, una ceja levantada, sonrisa pícara y frote de manos… y qué pensás…? Ñaca ñaca, al mejor estilo Montgomery Burns…"
Capisce...?
lunes, 9 de octubre de 2006
Like my light's gonna go out in any second... how on earth could I light it up again?
And how can I tell you, cutie pie, marshmallow, that I'm wilting on the inside, that my tears well up in my eyes every now and then, that not even all of your love could save me because it's me who should save myself...?
sábado, 5 de agosto de 2006
sábado, 17 de junio de 2006
Caleidoscopio
Vi una inexplicable mezcla de encuentros y desencuentros zigzagueantes y alternados,
lejanos en tiempo físico y espacio, palabras, anhelos, malos modales, deseos, silencios, sonrisas, abrazos.
Vi un cruce azaroso, por medio de la poesía, de imágenes sinestésicas, impalpables, abundantes, emotivas, delirantes. Vi formaciones a base de palabras sentidas, surtidas, con alas, posadas en tus labios y en los míos. ¿Fue?
Giro el caleidoscopio para que se muevan las lentejuelas de colores. Para ver qué nos espera en su próxima formación. Me gustaría que jugásemos al Veo Veo, que empieces y que me toque preguntarte:
¿Qué ves?
sábado, 20 de mayo de 2006
Una noche cualquiera
Llevaban algunos meses conviviendo. Rara vez encontraban motivo de queja acerca del otro. Eran de esas parejas que nunca se pelean porque él, ella o ambos ceden eventualmente. Evitadores de conflictos para unos, cobardes para otros e hipócritas para el resto. ¿Quién sabe si no ellos mismos?
Esa noche ella se acostó primero. Extraño: siempre era la que daba más vueltas a la hora de dormirse, especialmente cuando padecía del insomnio post sexual, como ella le llamaba, en el cual se pasaba las horas mirando el techo, mirándolo dormir, acariciándole el pelo.
Sucede que ella no había dicho lo que tenía que decir.
Él le siguió. Ella se corrió suavemente hacia un costado de la cama y él pasó el brazo por debajo del suyo, acercándole a su cuerpo, abrazándola.
- Tenés los pies helados. ¿Tenés frío? -
- No. -
- Te quiero... -
Sólo silencio. Suspiro. Sueño. Solo. Sola. ¿Solos?
Él quedó queriendo solo.
Y las dudas comenzaron a cavar la brecha entre ambos. Cada nueva pregunta significaba un poco menos de tierra bajo sus pies, hundiéndola.
¿Qué estamos haciendo?
¿Qué hago acá?
¿Ya no le gusto?
¿Se está tornando aburrido?
¿Lo quiero...?
Era la primera vez que ella tenía los pies fríos desde que compartían la cama. Él desconocía el motivo, mas sabía que sus pies eran un fiel reflejo de lo que ella estaba sintiendo en ese momento porque su cuerpo le hablaba aún cuando sus ojos le callaran cosas. Entonces sólo la abrazaba, desconcertado ante ese cuerpo que le era tan conocido, recorrido y amado que ahora le estaba siendo ajeno, frío e inerte, un cuerpo enajenado de sí mismo. Ella se estaba arrancando a sí misma de los brazos de él, desmoronando el fértil suelo donde siempre estaban parados, angustiándolo al angustiarse. ¿Sin motivo? Una lucha entre seguir o parar, devorarse a besos o mordiscos, arrancarse la piel con las uñas o lamerse el hueco de la clavícula. Seguramente ella lloraba por dentro pese a mantenerse impasible mirando la pared. Él llamaba con sus manos a esa mujer que conocía; esperaba encontrarle recorriéndole el cuerpo como un prestidigitador. Él sí lloraba en silencio, lágrimas de hecho.
No hablaban... con palabras. Su intento de diálogo se transformaba en un sordomudo hablándole en señas a una no vidente cuyas manos daban manotazos al aire, chocando con las manos de él, acallándolas quizás sin quererlo, malinterpretándolas sin poder evitarlo.
Gira en la cama y se suelta de su abrazo; se enreda en las sábanas. Ella grita su nombre. Él gesticula, preguntándole dónde está.
- ¿Dónde estás? -.
- Acá, al lado tuyo. Tocame -.
- ¿Dónde estás...? -.
Ella decide no pensarlo ya: siente. Desespera. Estira sus manos, reconoce un calor y lo abraza. Él siente que alguien vuelve. Y la encuentra oliéndole el pelo.
Una noche cualquiera.
miércoles, 29 de marzo de 2006
¿Cuál era...?
Ella no se quería comprometer ni con su sombra.
Ella no se podía comprometer ni con su sombra.
Ella no se quería comprometer ni con su sombra.
Ella no se podía comprometer ni con su sombra.
Ella no se quería comprometer ni con su sombra.
...
jueves, 23 de marzo de 2006
Certeza
sábado, 11 de marzo de 2006
Receta para conformar una mimosa*
1000 hectolitros de agua.
1 cuerpo a 39 Cº de temperatura.
1 cuerpo a temperatura ambiente.
5 años de melancolía.
4 brazos.
1 cama plaza y media o matrimonial.
1 frazada.
1 lágrima.
Suspiros a gusto.
Silencios compartidos.
Modo de preparación:
Colocar el cuerpo a 39 Cº sobre la cama en posición fetal, sin que el par de brazos correspondientes abracen las rodillas. Tomar los 1000 hectolitros de agua. Pasarlos por un colador para que caigan cual gotas de lluvia. Espolvorear los 5 años de melancolía sobre el cuerpo; sin permitir que este se enfríe, cubrirlo con la frazada. Añadir a la mezcla la lágrima. Por último, tomar el cuerpo a temperatura ambiente y colocarlo debajo de la frazada en posición fetal también. Con el par de brazos, rodear la cintura del primer cuerpo y colocar las manos del mismo sobre las del segundo. Sumarle suspiros a gusto y en intervalos elegidos acordes al resultado buscado. Es indispensable compartir silencios. Se recomienda su preparación en otoño para óptimos resultados.
*mimosa: dícese de una composición con forma humana que gusta de la recepción de cariño // dícese de la planta que al tocarla, cierra sus hojas. Ocurre lo mismo cuando se hace de noche.
jueves, 2 de marzo de 2006
Decisiones
Sin paracaídas.