jueves, 21 de julio de 2022

Yo no creo en la astrología.
Pero si pienso en nuestros soles,
 
Vos sos fuego. Yo soy tierra.
 
Somos cardinales. Y no estamos en extremos opuestos.
¿Cómo fue que coincidimos…?
 
Yo sólo sé que me perdí en las sombras chinas que dibujamos en mi suelo.
 
Quise ser tu horno de barro y no pude;
Tu temperatura desbocada me reventó a pedazos.
Las brasas, desparramadas, se volvieron incendio y arrasaron con todo.
 
Convertiste mi suelo en tierra de nadie.
 
¿Para qué volviste?
¿No te das cuenta de que, sin combustible en madera, no hay fuego que aguante,
Que las cenizas que vuelan en esta tierra árida apagan cualquier intento de quema,
como una sábana a golpes?
Que no se puede plantar en tierra agrietada si no la regás con abundante agua.
Ni siquiera promesas.
 
Mi tierra quemada no tiene 100 años para reforestarse.
De vos me queda
este suelo sin cielo donde ya no florecen ni las amaryllis. 

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